Economía y libertad

El Mundial como espejo: qué dice la macro cuando el Presidente festeja

El fútbol vende, pero los bonos cotizan igual

Clarín informó este sábado dónde y con quién Javier Milei piensa ver la final del Mundial 2026. La información tiene su valor periodístico: los presidentes también son personas, el fútbol moviliza identidades colectivas y Argentina en una final del mundo es un evento de magnitud cultural innegable. Nadie debería fingir indiferencia ante eso.

Pero en República Libre no somos cronistas de palcos. Somos analistas de variables. Y justamente porque el ciclo noticioso se va a llenar durante días de imágenes del festejo, vale la pena hacer el ejercicio inverso: usar ese paréntesis mundialista para preguntarse qué muestra el tablero macroeconómico argentino en este julio de 2026, cuando el programa libertario lleva ya más de año y medio de implementación real.

La respuesta es más interesante —y más matizada— que cualquier relato triunfalista o catastrofista.

Déficit y orden fiscal: el logro más sólido sobre la mesa

El ancla de todo el programa económico de La Libertad Avanza fue siempre el equilibrio fiscal. Sin superávit primario no hay desinflación sostenible, no hay credibilidad cambiaria y no hay baja del riesgo país. En eso la gestión acumuló un activo real: según datos del Ministerio de Economía, Argentina cerró 2024 con superávit financiero por primera vez en más de una década, y el resultado primario positivo se sostuvo durante los primeros meses de 2025.

Ese dato no es menor. Hayek lo hubiera llamado la condición necesaria aunque no suficiente. Friedman hubiera agregado que sin consistencia monetaria el ajuste fiscal solo compra tiempo. Y en eso está el nudo del debate técnico que vale la pena dar mientras el país canta el himno.

La reducción del gasto público real fue la palanca principal. Licuación de jubilaciones en los primeros meses, recorte de obra pública, reducción de subsidios energéticos y de transporte. El costo social fue real y documentado —no hay que negarlo para ser liberal— pero el resultado fiscal también es real. La pregunta que divide a los economistas serios no es si el ajuste ocurrió, sino si fue suficientemente acompañado por reformas estructurales que hagan sostenible la nueva ecuación.

Inflación: la desinflación avanza, pero el nivel de precios ya hizo el daño

La inflación mensual que en diciembre de 2023 superó el 25% mensual descendió de forma sostenida a lo largo de 2024 y 2025. El proceso desinflacionario es uno de los éxitos más visibles del programa, y sería deshonesto negarlo.

Sin embargo, hay una distinción técnica que la clase media argentina vive en carne propia: desinflación no es deflación. Los precios no bajaron; simplemente subieron más despacio. El nivel de precios acumulado entre diciembre de 2023 y mediados de 2026 representa una pérdida de poder adquisitivo que todavía no fue recuperada por los salarios reales en todos los segmentos. El INDEC publica la Encuesta Permanente de Hogares con rezago, pero los números disponibles muestran que la recuperación salarial real es heterogénea: más veloz en el sector privado registrado, mucho más lenta en el informal y en los sectores dependientes de transferencias estatales.

Para una PyME que vende al mercado interno, esto tiene una implicancia directa: la demanda agregada se recuperó parcialmente, pero el consumidor todavía administra su ingreso con cautela. Las ventas minoristas muestran rebote en algunos rubros y estancamiento en otros. No hay boom; hay estabilización.

Tipo de cambio y riesgo país: la apuesta que aún no terminó

El esquema cambiario fue el punto de mayor controversia técnica del programa. La salida del cepo se produjo de forma gradual y con un esquema de bandas que buscó evitar el overshooting que históricamente destruyó reservas en Argentina. El riesgo país, que llegó a superar los 2.000 puntos básicos en los momentos de mayor tensión de 2023, mostró una compresión significativa a lo largo del programa —llegando a niveles que no se veían desde antes del reperfilamiento de 2019— lo cual habilitó conversaciones reales con mercados internacionales de capitales.

Pero el nivel de reservas netas del Banco Central sigue siendo el talón de Aquiles estructural. Sin acumulación genuina de reservas —vía exportaciones, inversión extranjera directa o acceso a mercados— cualquier shock externo (caída del precio de commodities, tensión financiera global) puede volver a poner presión sobre el tipo de cambio. Esa es la variable que los analistas miran con más atención, por encima de cualquier cobertura mundialista.

La inversión extranjera directa, que es el termómetro más honesto de la confianza estructural en el país, mostró señales positivas en el sector energético —particularmente en Vaca Muerta— pero todavía no se tradujo en un flujo amplio y diversificado hacia industria, tecnología o agroindustria. El régimen RIGI fue el instrumento diseñado para atraer capital de largo plazo; sus resultados concretos en términos de empleo y divisas son el número que hay que seguir.

Lo que el fútbol no puede resolver

Hay una tentación recurrente en la política argentina —de todos los colores— de usar los momentos de euforia colectiva como sustituto de la gestión técnica. El kirchnerismo lo hizo con el relato; el peronismo clásico lo hizo con el distribucionismo festivo. Sería un error que el espacio libertario cayera en la misma trampa desde el otro lado: usar la legitimidad emocional del Mundial para postergar conversaciones incómodas sobre el estado real de la macro.

Milei tiene crédito político ganado en la desinflación y en el orden fiscal. Ese crédito es un activo que puede y debe usarse para avanzar en la agenda pendiente: reforma laboral profunda, apertura comercial, simplificación tributaria para PyMEs, y consolidación del esquema cambiario. Cada semana que pasa sin avanzar en esas reformas es una semana en que el programa depende más de la buena voluntad de los mercados y menos de cambios institucionales irreversibles.

Alberdi lo escribió hace 170 años con una claridad que no envejeció: las constituciones —y por extensión, las reformas económicas— se escriben para los tiempos normales, no para las emergencias. La euforia de una final del mundo es exactamente lo contrario de un tiempo normal para legislar o reformar.

Implicancia práctica para PyMEs y clase media

Si sos dueño de una PyME o trabajador en relación de dependencia, el partido que más te importa no se juega en ningún estadio. Se juega en la tasa de interés real a la que podés financiar capital de trabajo, en la carga impositiva que consume tu margen, en la previsibilidad del tipo de cambio para planificar importaciones o exportaciones, y en la velocidad a la que recuperás poder adquisitivo real.

En todos esos frentes hay avances parciales y deudas pendientes. El contexto es mejor que hace dos años —eso es innegable y hay que decirlo— pero "mejor que el desastre anterior" no es el estándar correcto para un país con el potencial productivo de Argentina. El estándar correcto es la convergencia hacia condiciones que permitan planificar a cinco años sin que una devaluación o un rebrote inflacionario destruya el plan de negocios.

Disfrutá el partido. Pero el lunes, volvé a mirar el tablero.

Relacionado: Liberalismo vs populismo en América Latina: el veredicto económico — otra mirada sobre el mismo tema.

Fuentes citadas

  1. Clarín — Milei y el Mundial 2026, EN VIVO — Nota original que cubre la cobertura en vivo de la actividad presidencial durante la final del Mundial 2026.
  2. INDEC — Índice de Precios al Consumidor — Fuente oficial para seguimiento mensual de la inflación y evolución del nivel de precios en Argentina.
  3. BCRA — Principales variables monetarias y cambiarias — Fuente oficial del Banco Central para monitoreo de reservas, tipo de cambio y variables monetarias clave.

Preguntas frecuentes

¿Cuál fue el resultado fiscal de Argentina en 2024 bajo el programa de Milei?
Argentina cerró 2024 con superávit financiero por primera vez en más de una década, según datos del Ministerio de Economía. El resultado primario positivo se sostuvo también en los primeros meses de 2025, siendo el ancla central del programa de estabilización.
¿La baja de la inflación significa que los precios bajaron?
No. Desinflación significa que la tasa de aumento de precios se redujo, no que los precios cayeron. El nivel de precios acumulado desde diciembre de 2023 representa una pérdida real de poder adquisitivo que aún no fue recuperada de forma homogénea por todos los sectores.
¿Qué es el RIGI y por qué importa para la inversión?
El Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI) es el instrumento legal diseñado para atraer capital extranjero de largo plazo con beneficios impositivos y estabilidad jurídica. Su impacto real en términos de empleo y divisas es una de las variables clave a monitorear en los próximos trimestres.
¿Por qué el nivel de reservas del BCRA sigue siendo un problema?
Las reservas netas del Banco Central son el amortiguador ante shocks externos. Sin acumulación genuina vía exportaciones o inversión directa, cualquier turbulencia global puede generar presión cambiaria. Es el eslabón más débil del esquema de estabilización actual.
¿Qué reformas pendientes son más urgentes para las PyMEs?
Los economistas de orientación liberal identifican tres prioridades: simplificación y reducción de la carga impositiva (especialmente ingresos brutos y cargas laborales), reforma laboral que reduzca el costo de contratación formal, y previsibilidad cambiaria para poder planificar importaciones de insumos y exportaciones.