Economía y libertad

Milei y Corea del Sur: el eje comercial que Argentina desperdició por décadas

Un funcionario revisa documentación de comercio exterior en una oficina pública de Buenos Aires con luz natural.
Un funcionario revisa documentación de comercio exterior en una oficina pública de Buenos Aires con luz natural.

Datos clave

  • Intercambio comercial bilateral Argentina-Corea del Sur: cerca de USD 1.800 millones anuales (INDEC).
  • Corea del Sur es el 4to importador mundial de litio, insumo clave de Argentina (Cancillería).
  • Argentina exportó a Corea del Sur unos USD 900 millones en 2023, principalmente commodities (INDEC).
  • Corea invirtió más de USD 5.000 millones en litio latinoamericano en la última década (Reuters).
  • El Mercosur no tiene TLC con Corea del Sur pese a 15 años de negociaciones intermitentes.

Qué busca la diplomacia de Milei con Corea del Sur en materia comercial

La diplomacia de Milei con Corea del Sur apunta a destrabar exportaciones de litio, carne, granos y GNL, y a atraer inversión coreana en minería y energía. Corea del Sur es el 8vo destino de exportaciones argentinas, con un intercambio bilateral cercano a USD 1.800 millones anuales, y demanda insumos críticos que Argentina produce pero exporta con trabas regulatorias y arancelarias heredadas del kirchnerismo.

El movimiento no es simbólico. Seúl es una de las economías más abiertas y sofisticadas del mundo, con un PBI per cápita superior a los USD 33.000 y una matriz industrial que necesita, sí o sí, materias primas estratégicas. Argentina las tiene. Lo que faltó durante dos décadas fue una política exterior que dejara de mirar exclusivamente hacia La Habana y Caracas.

El mismo país que le cerró la puerta a Asia durante 20 años

Acá hay que ser claro: Corea del Sur no descubrió a la Argentina la semana pasada. Los coreanos vienen invirtiendo en litio latinoamericano desde hace más de una década — POSCO, LG Energy y Samsung SDI pusieron plata en Chile, Bolivia y también en el noroeste argentino. Pero el grueso del capital coreano se fue a Chile, que sí firma tratados de libre comercio.

Mientras Chile firmaba TLC con Corea en 2004 (el primer acuerdo asiático-latinoamericano de la historia), Argentina discutía si Moreno iba a dejar entrar celulares o no. El resultado está a la vista: Chile exporta a Corea más del doble que Argentina, con la mitad de población. No es magia, es política comercial.

La economía y libertad como pacto roto hace medio siglo tiene un capítulo entero dedicado a esto: cada vez que apareció una ventana de integración con Asia, la respuesta fue subir aranceles, cerrar importaciones y aplaudir en cadena nacional.

Los sectores que ganan con el acercamiento

Hay cuatro sectores donde el eje Buenos Aires-Seúl puede mover la aguja en serio:

  • Litio: Corea del Sur es el 4to importador mundial y necesita asegurar suministro para su industria de baterías. Argentina tiene el 21% de las reservas mundiales identificadas según el USGS.
  • Carne vacuna: Corea abrió parcialmente su mercado a la carne argentina recién en 2018 tras años de trabas sanitarias. El potencial de exportación anual está estimado en cientos de millones de dólares.
  • GNL y energía: Corea es uno de los tres mayores importadores mundiales de gas natural licuado. Vaca Muerta necesita compradores de largo plazo.
  • Granos y subproductos: soja, maíz y aceites siguen siendo columna vertebral del intercambio, con margen para agregar valor.

Ninguno de estos sectores necesita subsidios. Necesitan que el Estado no los estrangule con retenciones cambiantes, cupos de exportación y regímenes de importación kafkianos para insumos. Es lo mismo que planteamos cuando analizamos lo que el sector productivo necesita saber ya.

Por qué Mercosur es el ancla (y no solo el trampolín)

Acá viene el trade-off incómodo que hay que admitir: Argentina no puede firmar un TLC bilateral con Corea del Sur sin romper la disciplina arancelaria del Mercosur. Y Brasil, con su industria automotriz protegida, viene frenando cualquier acuerdo Mercosur-Corea desde 2009.

Es decir: la buena noticia es que Milei está posicionando al país como interlocutor confiable en Asia. La mala noticia es que la estructura institucional que heredamos — un Mercosur convertido en club político más que en área de libre comercio — limita el margen de maniobra real.

Hay dos caminos posibles. Uno: negociar dentro del bloque y aceptar que Brasil marca el ritmo. Dos: empujar reformas al Tratado de Asunción para permitir acuerdos bilaterales de sus miembros, algo que Uruguay viene reclamando hace años y que la administración Lula rechaza. Ninguno es rápido. Ninguno es indoloro.

El dato que nadie muestra sobre el intercambio con Asia

El comercio total argentino con Asia-Pacífico representa alrededor del 25% del intercambio exterior, pero la composición es reveladora: exportamos commodities primarios e importamos manufacturas de alto valor agregado. Es el manual del país que no supo insertarse.

Corea del Sur ofrece algo distinto a China. No busca solo materias primas: busca socios de inversión, joint ventures tecnológicas, transferencia de know-how en baterías, energía y biotecnología. Es un tipo de vínculo que Argentina nunca supo construir porque tampoco tenía instituciones y previsibilidad económica que lo hicieran posible.

Según datos del Ministerio de Relaciones Exteriores y del INDEC, el saldo comercial con Corea del Sur fue históricamente superavitario para Argentina, pero volátil, dependiente del ciclo de commodities. Diversificar hacia manufacturas de origen agropecuario y minerales procesados es el desafío pendiente.

Desregulación: la condición sin la cual nada de esto funciona

De nada sirve el mejor tour diplomático si el exportador argentino tarda 90 días en cobrar sus dólares, si el importador de insumos coreanos necesita SIRAs, si los aranceles cambian según humor del ministro de turno. La política exterior sin desregulación interna es folklore.

El gobierno viene avanzando en algunas de estas fichas: eliminación del régimen SIRA, unificación cambiaria parcial, baja del impuesto PAIS. Pero quedan pendientes las retenciones a exportaciones — que castigan especialmente a los sectores que Corea demanda — y una reforma seria del régimen laboral que haga viable invertir en plantas industriales de largo plazo.

Como señalamos al analizar qué avanzó y qué falta en la reforma económica, la agenda de apertura es coherente pero incompleta. El acercamiento con Corea del Sur solo rendirá frutos si se completa esa hoja de ruta interna.

Cronología del atraso: qué pasó mientras Chile firmaba tratados

Un repaso incómodo:

  • 2004: Chile firma TLC con Corea del Sur. Argentina bajo Kirchner refuerza retenciones agropecuarias.
  • 2009: Mercosur y Corea inician diálogo exploratorio. Se estanca por veto brasileño y desinterés argentino.
  • 2014: Perú firma TLC con Corea. Argentina sigue con cepo cambiario y restricciones a importaciones.
  • 2018: Colombia firma TLC con Corea. Argentina apenas logra habilitación sanitaria para carne vacuna.
  • 2024-2025: Milei retoma la agenda bilateral. La ventana de oportunidad sigue abierta, pero achicándose porque Vietnam, Indonesia y otros compiten por los mismos capitales asiáticos.

Según reportes de Reuters sobre inversiones asiáticas en litio, la ventana de asignación de capital para nueva capacidad de baterías se cerrará hacia 2027-2028. Argentina tiene una oportunidad concreta, no eterna.

Qué mirar de acá a 12 meses

Los indicadores concretos para evaluar si el eje con Seúl deja de ser gestualidad y se vuelve política de Estado son medibles: nuevos memorandos de entendimiento en litio y energía, misiones comerciales inversas con volumen real, avance del expediente Mercosur-Corea en la agenda del bloque, y — el gran termómetro — inversión coreana anunciada y ejecutada en Salta, Jujuy y Catamarca.

El resto es diplomacia de foto. Y de esas, la Argentina ya coleccionó demasiadas en los últimos 20 años.

Relacionado: Milei y Corea del Sur: el pivote comercial que Argentina venía necesitando — otra mirada sobre el mismo tema.

Fuentes citadas

  1. INDEC — Intercambio Comercial Argentino — Datos oficiales de exportaciones e importaciones por país de destino.
  2. Ministerio de Relaciones Exteriores — Comunicados y agenda bilateral con Corea del Sur.
  3. USGS — Mineral Commodity Summaries 2024 — Reservas mundiales de litio identificadas por país.
  4. Reuters — Commodities — Reportes sobre inversión asiática en litio latinoamericano.
  5. BCRA — Estadísticas cambiarias y de comercio exterior.

Preguntas frecuentes

¿Argentina tiene un tratado de libre comercio con Corea del Sur?
No. Argentina no puede firmar TLC bilaterales porque forma parte del Mercosur, que exige política arancelaria común. El Mercosur negocia intermitentemente con Corea del Sur desde 2009, pero sin acuerdo firmado.
¿Cuánto exporta Argentina a Corea del Sur?
Alrededor de USD 900 millones anuales, principalmente commodities como aceites, harinas, cobre y carne vacuna. El intercambio bilateral total ronda los USD 1.800 millones, según datos del INDEC.
¿Qué es lo que más le interesa a Corea del Sur de Argentina?
Principalmente litio para su industria de baterías, gas natural licuado de Vaca Muerta, y proteínas animales y vegetales. También hay interés en inversión en infraestructura minera y energética.
¿Qué diferencia hay entre el vínculo con Corea del Sur y con China?
China busca principalmente materias primas y control logístico. Corea del Sur suele buscar joint ventures con transferencia tecnológica, especialmente en litio, baterías y biotecnología. Son modelos de vínculo distintos.
¿Por qué Chile exporta más que Argentina a Corea si es más chico?
Porque Chile firmó un TLC con Corea en 2004 y sostuvo por décadas una política de apertura comercial. Argentina, en cambio, subió aranceles y trabó importaciones durante la mayor parte de ese período.
¿Qué obstáculos internos frenan más exportaciones a Corea del Sur?
Retenciones a las exportaciones, régimen cambiario aún con restricciones parciales, costo laboral rígido, y falta de infraestructura logística en el NOA para el litio. La agenda diplomática no basta sin reformas internas.