Cultura del mérito

Crecimiento económico sostenido bajo Milei: qué dicen los 26 meses que festeja el Gobierno

Dos operarios trabajan en un taller metalúrgico pequeño con torno y calibre bajo luz de tarde
Dos operarios trabajan en un taller metalúrgico pequeño con torno y calibre bajo luz de tarde

Datos clave

  • EMAE del INDEC: crecimiento intermensual sostenido desde mediados de 2024
  • Actividad económica: expansión interanual cercana al 5% en registros recientes (INDEC)
  • PIB per cápita K 2011-2023: estancamiento real durante más de una década (Banco Mundial)
  • Superávit fiscal financiero 2024: primer resultado positivo en 14 años (Ministerio de Economía)
  • Sectores líderes del rebote: agro, energía, minería y construcción (INDEC EMAE sectorial)

Cuántos meses de crecimiento económico consecutivo lleva la Argentina bajo el gobierno de Milei

Según el EMAE del INDEC, la actividad económica argentina encadena crecimiento intermensual desestacionalizado desde mediados de 2024, con una expansión interanual que ronda el 5% en los últimos registros disponibles. El Gobierno de Milei contabiliza 26 meses de mejora acumulada desde el piso de la recesión post-devaluación, con sectores como agro, energía, minería y construcción liderando el rebote.

El mismo INDEC que usaban los kukas: ahora muestra recuperación

Durante años, el kirchnerismo tuvo una relación conflictiva con el INDEC. Del intervencionismo de Moreno que dibujaba inflación de un dígito cuando todos sabíamos que era del 25%, a la resignada aceptación de que los datos no cerraban con la góndola. Hoy, el mismo organismo, con la misma metodología reconstruida desde 2016, muestra algo que incomoda al relato: la economía está creciendo.

El Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) es el indicador de referencia para medir el pulso mensual del PBI. Sus últimas publicaciones muestran una serie desestacionalizada en ascenso desde el segundo trimestre de 2024, con variaciones interanuales que alcanzaron valores cercanos al 5%. No es un rebote de un mes, es una tendencia que ya lleva más de un año consolidándose.

Los 26 meses de los que habla el Gobierno mezclan dos cosas: la recuperación de la caída post-sinceramiento cambiario de diciembre de 2023 y el crecimiento genuino que empezó a mediados de 2024. Es válido discutir el conteo, pero no la dirección de la serie: el EMAE sube, y lo hace con datos que cualquiera puede descargar del INDEC.

Los datos que nadie muestra: la década perdida K

Acá viene la parte que el peronismo prefiere que no mires. Entre 2011 y 2023, el PIB per cápita argentino en términos reales prácticamente no creció. Doce años de estancamiento con episodios de recesión intercalados con rebotes electorales. El Banco Mundial tiene la serie completa, es pública, y es demoledora.

Mientras Uruguay crecía, Paraguay crecía, Chile crecía, la Argentina se quedaba discutiendo si el problema era la restricción externa, los buitres, la herencia, la pandemia, la sequía o los formadores de precios. Todo menos el modelo. Todo menos el gasto público que se comía la inversión privada. Todo menos la maraña regulatoria que sofocaba a las pymes.

La comparación intertrimestral entre la era K y estos primeros trimestres bajo Milei muestra un patrón claro:

  • Kirchnerismo 2011-2015: crecimiento promedio anémico, con inflación acelerándose y cepo asfixiante
  • Macrismo 2016-2019: intento de normalización abortado por la crisis cambiaria de 2018
  • Alberto/Cristina 2020-2023: rebote post-pandemia seguido de estancamiento con inflación del 211%
  • Milei 2024-2025: recesión de ajuste seguida de recuperación sostenida

El patrón no es casualidad. Es lo que Alberdi ya sabía en 1852 y lo que Espert viene explicando hace años: sin orden fiscal, sin propiedad privada respetada y sin apertura, no hay crecimiento sostenido posible.

Cronología del rebote: cómo se llegó acá

Diciembre 2023: sinceramiento cambiario, licuación de pasivos remunerados del BCRA, motosierra al gasto. La actividad cae. Los medios opositores anuncian catástrofe permanente. Los economistas heterodoxos predicen que sin obra pública el país se detiene.

Primer semestre 2024: la caída toca piso. El superávit fiscal aparece por primera vez en 14 años, un dato que el propio Ministerio de Economía publica mes a mes. La inflación empieza a desacelerarse desde el 25,5% mensual de diciembre 2023 hasta valores de un dígito bajo.

Segundo semestre 2024: el EMAE empieza a crecer intermensualmente. El campo, la energía (con Vaca Muerta produciendo récords), la minería y el sector financiero traccionan. La construcción, que fue el sector más golpeado por el fin de la obra pública, muestra los primeros signos de reactivación privada.

2025: la serie interanual se pone claramente positiva. El crédito privado, que había desaparecido durante el kirchnerismo terminal, vuelve a crecer a tasas de dos dígitos. Los depósitos en dólares del sector privado alcanzan máximos históricos. La rueda vuelve a girar.

Y encima: el ajuste no impidió la recuperación, la habilitó

Acá está el punto que rompe el manual del populismo económico argentino. Durante décadas nos dijeron que sin gasto público no hay demanda, que sin obra pública no hay empleo, que sin subsidios no hay industria. La evidencia de estos 26 meses muestra lo contrario: fue precisamente ordenando las cuentas que se recuperó la confianza, bajó el riesgo país, apareció el crédito y arrancó la actividad.

Esto no significa que el ajuste sea gratis. Hubo costo social, hubo salarios que perdieron poder adquisitivo en los primeros meses, hubo sectores que sufrieron. Los trade-offs existen y sería deshonesto negarlo. Pero también es deshonesto ignorar que la alternativa —seguir emitiendo, seguir con cepo, seguir subsidiando todo— nos había llevado a una hiperinflación en cámara lenta con 200% anual y pobreza en aumento.

El mérito acá, y esto conecta con la cultura que este país necesita reconstruir, es haber hecho lo impopular en el corto plazo para habilitar lo sostenible en el mediano. Como explicamos en Motosierra electoral, el ajuste no fue solo fiscal: fue cultural. Fue asumir que no hay atajos.

Lo que queda por hacer: crecimiento no es todavía desarrollo

Seamos claros: 26 meses de recuperación no son 26 años de desarrollo. Argentina sigue teniendo problemas estructurales enormes. El sistema tributario sigue siendo confiscatorio para quien produce. La carta orgánica del BCRA sigue permitiendo emisión bajo condiciones que un país serio no aceptaría. El régimen de tres monedas sigue distorsionando decisiones económicas cotidianas.

Y el gran ausente: la reforma laboral. Sin un régimen que permita contratar sin miedo, el crecimiento del empleo formal privado va a seguir siendo lento. Las pymes siguen atrapadas entre convenios colectivos anacrónicos, indemnizaciones agravadas y una industria del juicio laboral que espanta la contratación.

La educación es la otra deuda enorme. Podemos crecer tres, cuatro, cinco años seguidos, pero si el capital humano que sale de las escuelas argentinas no puede competir con el uruguayo o el chileno, el techo del crecimiento va a estar bajo. Como venimos insistiendo, educación y meritocracia son las claves que no se pueden postergar más.

Por qué esto importa para quien produce

Si tenés una pyme, si sos monotributista, si estás pensando en abrir un local, si estás decidiendo invertir en maquinaria, los 26 meses del EMAE te dicen algo concreto: la rueda volvió a girar. No es garantía de éxito individual —eso siempre depende del mérito y del trabajo— pero es la primera vez en más de una década que el viento sopla a favor y no en contra.

El BCRA comprando reservas, el riesgo país bajando, el crédito hipotecario reapareciendo, los depósitos en dólares creciendo: son piezas de un mismo tablero que hace mucho no se veía funcionando. Esto no es propaganda oficial, es lo que muestran los datos duros del sistema financiero.

La tarea del liberalismo argentino ahora no es festejar 26 meses, es asegurarse de que sean 260. Consolidar la macro. Reformar impuestos. Abrir la economía. Reformar el Estado. Y sobre todo, construir la cultura del mérito que hace que un país aproveche de verdad las condiciones macro cuando aparecen. Porque sin esa cultura, la próxima crisis nos vuelve a encontrar discutiendo si emitir o no emitir.

Relacionado: Orozco vs Villarruel: la crítica libertaria a una vicepresidencia sin rumbo — otra mirada sobre el mismo tema.

Fuentes citadas

  1. INDEC - EMAE — Estimador Mensual de Actividad Económica, serie oficial con desagregación sectorial y ajuste estacional.
  2. Banco Mundial - Argentina — Serie histórica de PIB per cápita y otros indicadores macro para comparación intertemporal.
  3. Ministerio de Economía — Publicación mensual de resultados fiscales, incluido el superávit financiero de 2024.
  4. INDEC - IPC — Serie oficial de inflación mensual e interanual, referencia para medir desaceleración de precios.
  5. BCRA — Datos de reservas, crédito al sector privado y depósitos en dólares.

Preguntas frecuentes

¿Es real la cifra de 26 meses de crecimiento consecutivo?
El conteo mezcla la recuperación post-recesión de 2024 con el crecimiento genuino que arrancó a mediados de ese año. La serie desestacionalizada del EMAE del INDEC efectivamente muestra ascenso sostenido desde el segundo trimestre de 2024, aunque el conteo exacto de meses depende de qué base se tome.
¿Qué es el EMAE y por qué es la referencia?
El Estimador Mensual de Actividad Económica es el indicador que publica el INDEC como aproximación mensual al PBI. Es la serie de referencia para medir el pulso de la economía real, con desagregación sectorial y ajuste estacional metodológicamente estándar.
¿No es solo rebote estadístico post-caída?
Los primeros meses de 2024 sí fueron rebote desde el piso de la recesión. Pero desde mediados de 2024 la serie desestacionalizada muestra crecimiento sobre niveles cada vez más altos, lo que técnicamente ya no es rebote sino expansión. La diferencia importa metodológicamente.
¿Cómo se compara con la era kirchnerista?
Entre 2011 y 2023 el PIB per cápita argentino en términos reales prácticamente no creció, según datos del Banco Mundial. Fueron 12 años de estancamiento con episodios de recesión y rebotes electorales, sin acumulación sostenida de riqueza per cápita.
¿Qué sectores están traccionando la recuperación?
Los datos sectoriales del EMAE muestran al agro, la energía (con Vaca Muerta rompiendo récords), la minería y el sector financiero como líderes. La construcción, muy golpeada por el fin de la obra pública, empezó a mostrar signos de reactivación privada.
¿El crecimiento se traduce en mejora del bolsillo?
Con rezago. Los salarios reales tocaron piso a mediados de 2024 y desde entonces recuperan lentamente. La pobreza medida por INDEC empezó a bajar tras el pico del primer semestre. La transmisión del crecimiento al bolsillo depende de cuánto se sostenga la baja de inflación.